CAMBIO DE BLOG

 

Amigos flautistas:

 

 

  El blog cambia de dirección, para ofreceros mejoras y una imagen y operatividad más fácil para todos.

 

  Nueva dirección: elflautistadehamelin2008.wordpress.com

 

 

  VIVA EL SEVILLA F.C.

 

DEPORTIVO 0 SEVILLA FC 3

 

 

GOLPE DE EFECTO Y GOLPE DE GRACIA

 

DEPORTIVO   0   SEVILLA FC   3

 

 COPA DE S.M. EL REY

 

 

Sin duda alguna, esto fue lo que ayer el equipo de Manuel Jiménez Jiménez, el mejor equipo andaluz de siempre, hizo al ganar y barrer por tercera vez consecutiva a ese Depor que se venía convirtiendo en un “gallito” en el campeonato nacional de liga y que según los pelilleros (dícese de la persona quisquillosa y vengativa, que busca pelea continuamente) de la Friki Company nos podía dar un susto.

 

            Muchos estaban esperando ese susto. A muchos les hubiese gustado y a no menos les hubiese venido muy bien para justificar su discurso vengativo y paralelo al del Sevillismo. Pero no, esta vez tampoco han tenido suerte los frikis de la cadena televisiva con más inquina hacia Don José María Del Nido. Así que su discursito sigue sin tener argumentos, sigue sin base alguna.

 

El golpe de efecto que ha dado el Sevilla FC tras estos tres encuentros ha sido notorio, trío de partidos donde ha impresionado y sorprendido, por inesperado, la velocidad del equipo tanto en la parte delantera como en la trasera, la movilidad en el centro del campo, el acierto en los pases cortos y largos, la buena disposición táctica y el correcto posicionamiento sobre el césped y sobre todo y por encima de tácticas y estrategias estuvo la intensidad, las ganas y la fé en sí mismos que los pupilos de Jiménez le imprimieron, sobre todo en el día de ayer, para plantarnos a lo grande en cuartos de final de Copa.

 

            De camino, el golpe de gracia que el Sevilla FC le ha dado a todos esos “plumillas” y tecleadores de ordenador ha sido de aupa. Los “entendidos” de este deporte, esos que dicen quién vale y quién no, los que le corrigen las tácticas y los cambios a Jiménez, los que alertan y avisan de qué camino debe tomar no ya el equipo sino la entidad, pues todos ellos han recibido un soberano sopapo, para que se vayan enterando de por dónde van los tiros. Y no está lejos el día en que sus propios jefes le den, en vez de un sopapo, el “golpe de conejo”. Porque los tíos son malos de cojones. Tienen, como los conejos, las orejas muy largas pero para poco les sirve porque no se enteran de nada.

 

           En resumen, 0 a 3 y tres de tres y 3 golpes para la "Friki Company", uno en la frente, otro en el estómago y otro en el culo.  

 

ANOCHE TUVE UN SUEÑO

 

 

           "Anoche tuve un sueño"

 

     No, no es la famosa frase con la que Martin Luther King comenzaba aquel célebre discurso sobre la igualdad de razas, sino un genial ejercicio de imaginación del amigo KINUT que da en el clavo y que todos comprenderéis rápidamente.

 

     He aquí:           

 

 

¡No!, ¡Noo!, ¡Noooooo!, ¡Decidme que el SEVILLA no está en puesto de liga de campeones!, ¡Noooooooo!
- Agustinito hijo, despierta, tienes una pesadilla, estás chorreando de sudor, y has vuelto a mojar la cama, ¡con lo mayor que eres!
-Mamá ¡ha sido horrible!
-Agustinito hijo, cuéntame, ¿qué has soñado?
-Mamá, soñé que me invitaban a un programa de televisión de esos que echan los lunes por la noche en las televisiones locales. Concretamente recuerdo que fue el Lunes 22 de Diciembre de 2008. Alrededor de una mesa estaba yo y otros seis hombres más...
-Agustinito hijo, querrás decir seis hombres y yo, uno mismo no debe colocarse delante.
-Mamá ¡no me gusta que me lleves la contraria!
-Agustinito hijo, ya te salió la vena repelente, hay que ver lo que te pareces al “niño de parchís”.
-Bueno mamá como se diga. Lo cierto es que todos estábamos vestidos de traje rigurosamente negro...
-Como si fuerais de luto...
-Claro mamá, por lo mal que va el SEVILLA...
-Naturalmente Agustinito hijo...
-Mamá, pero llevábamos pajarita y, además, brindábamos con cava...
-Como si a la vez celebrarais algo...
-Claro mamá, por lo bien que juega al fútbol el equipo de don “Manué”...
-Naturalmente Agustinito hijo...
-Al final del programa ,el director nos fue preguntando a cada uno qué le pedíamos al nuevo año futbolístico que va a comenzar y, mamá... ¡tuve una idea absolutamente genial!
-Naturalmente Agustinito, con lo listo que tú eres...
-Yo le contesté que echaran a Jiménez...
-Hijo mío Agustinito, eso no es muy original...
-Mamá ¡no me vuelvas a interrumpir o tendré que demandarte y te quitarán la patria potestad sobre mí!
-Agustinito hijo, ya te salió la vena de abogadete, leguleyo y picapleitos que llevas dentro.
-Mamá déjame acabar. Lo verdaderamente brillante es que dije que tendrían que bajarlo al SEVILLA ATLÉTICO. ¡Comprendes mamá, es genial!. Echando a Jiménez solucionamos los problemas del SEVILLA y con los buenos resultados que tuvo al frente del filial, pues también solucionamos los problemas del SEVILLA ATLÉTICO.
-Agustinito, hijo mío...¡Has vuelto a beber! Si sabes que te emborrachas con el caldo de la ensalada, ¿porqué lo haces? Recuerda el petardazo que metiste el otro día en la peña...
-Mamá no me interrumpas más. Te decía que es la idea más brillante que he tenido en toda mi vida. Pues bien, cuando todos me felicitaban por mi extraordinaria ocurrencia, vimos como desde el fondo del plató se acercaban unos hombres vestidos de blanco...
-Agustinito hijo ¿ de blanco dices, no llevarían las medias negras ?
- ¡ Mamá, no voy a tolerar más esa guasita que te traes conmigo !
-Agustinito hijo, ya te salió la vena de dictadorzuelo y emperadorcete romano que tienes.
-Mamá, emperador romano y, para más señas, nacido en la Bética. No lo olvides nunca mamá, el emperador Adriano nació en la Bética.
-Sí Agustinito hijo, ¿ Cómo lo voy a olvidar ? Pero ¡por Dios ! Acaba ya con el sueño que nos van a dar las uvas.
-Pues eso mamá, esos hombres de blanco, mientras me rodeaban, afirmaban continuamente “el SEVILLA está el segundo, el SEVILLA está el segundo, el SEVILLA está el segundo...” Mientras, mis amigos seguían brindando y riéndose. Yo empezaba a tener miedo. Esos hombres continuaban diciendo cosas que yo no entendía muy bien...
-¿Qué cosas? Agustinito hijo mío...
-Pues cosas tales como: “el SEVILLA está el segundo, lo mejor está por llegar, los sueños se cumplen, sí o sí, etc...Entonces me di cuenta que uno de ellos llevaba una camisa de fuerza, los demás me agarraron, comencé a llorar...
-Agustinito, hijo mío...
-Mamá, me pusieron la camisa de fuerza y me sacaron del plató a rastras, mientras mis amigos no hacían nada por defenderme. Fue horrible mamá. Entonces grité y fue cuando me desperté.
-Ea, Agustinito ya está, sólo ha sido una pesadilla.
-A que sí mamá, a que ha sido sólo un sueño y no tengo nada que temer...
-Claro Agustinito. Aunque si eres sevillista...los sueños...SE CUMPLEN.
P.D.- Los personajes de este dialoguillo son fruto exclusivamente de la imaginación de su autor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

   Gracias, amigo KINUT.

DEPORTIVO 1 SEVILLA F.C. 3

 

 

"A los beatos se les beatifica, a los santos se les santifica y a las ratas se les ratifica."

 

 

 

Estos son los buenos momentos, los mejores, para distinguir a los sevillistas de granito y a los de plastilina, esos sevillistas maleables y manipulables, esos que cambian de forma y hasta de ideas según sople el viento. Los de granito no, los de granito siempre están en el mismo sitio y con la misma gente, porque están seguros de lo que son y de dónde están, son los incondicionales, los inquebrantables, los seguros de sí mismos, los que aman un escudo y unos colores y al final tienen su recompensa, recompensas como la del sábado.

 

Y pensando en los sevillistas de granito, quisiera plasmar un pensamiento sobre mi sentimiento sobre el mejor equipo del mundo, con el mejor entrenador del mundo a la cabeza, un simple sentir que podría transmitiros así:

 

 

 

LA UNICIDAD

 

La manera en que sentimos el gozo y el deleite cuando vemos ganar al Sevilla F.C. y la forma en que vibra nuestro corazón cuando, al ganar un título o simplemente verlo jugar como el sábado, se desata la emoción, la dicha, la felicidad, el gozo, el júbilo, el placer de haber triunfado, me recuerda a la manera en que le vibra el corazón y la piel al adolescente que está esperando saber si ella le corresponderá o no, cuando juntos experimentan la sensación en la espalda de la hierba fresca de las noches de Agosto y cómo con sana envida los observan el resto de las adolescentes que tienen aún todo el amor por delante.

 

Existe una unión difícil de describir pero que todos hemos sentido, cuando el niño con su pequeño cuerpecito se acurruca regocijándose sobre su madre y transmitiendo a ésta un calor que es devuelto por la sensibilidad de la suavidad de la piel materna, estableciéndose un vínculo en un espacio intemporal, donde el reloj no corre y donde sobra el mundo que les rodea. Si alguno de vosotros al acostaros, entre el frescor de las sábanas en el silencio sereno y sedante de la noche, ha pensado en el Sevilla F.C. o soñado con él y habéis experimentado, por unos segundos, que os sobra el mundo exterior, habréis experimentado LA UNICIDAD.

 

 

 

 

    

 

 

 

   

COPA DEL REY. SEVILLA 2 DEPORTIVO 1

 

 

COPA DE S.M. EL REY 

 

 

SEVILLA  F.C.   2   DEPORTIVO   1

 

 

   Un gran equipo. Eso es lo que ayer se vió sobre el césped del Ramón Sánchez-Pizjuán. Un gran equipo haciendo un gran fútbol, sobre todo poniendo intensidad, presión y ganas. El equipo creyó en sí mismo y desarrolló lo que lleva en sí mismo, calidad y buen juego. Dimos ese pasito adelante tan necesario, y la defensa, que estuvo muy bien , tuvo en sus laterales valentía a la hora de echarse arriba. Crespo estuvo particularmente bien, aunque ese despiste en el gol deportivista le pone una manchita en su ficha de ayer.. Palop no tuvo mucho trabajo salvo ese gran paradón que nos evitó un buen disgusto y los centrales y Fernando Navarro bastante bien los tres.

 

  El centro del campo, exceptuando a Maresca que aún no se ha reencontrado consigo mismo, estuvo dinámico y muy móvil. Navas como siempre ayudando en defensa y sin parar de correr e intentarlo, Duscher fenómeno cortando muchísimos balones con un trabajo encomiable. También Renato cuando salió. En el extremo izquierdo me gustó más Adriano que Capel.

 

  En la punta de ataque, Luisfa con la ayuda por detrás de Kanouté que descongestiona una barbaridad hicieron los 2 goles del Sevilla colocándonos con un juego y un resultado buenísimos de cara a la vuelta en Riazor pero un desafortunado despiste dejó a un jugador del Deportivo sólo en la esquina del área que dió el pase de gol al área pequeña en una jugada que se veía venir.

 

  Un resultado de 2-0 ,que evidentemente pudo ser más amplio si no falla el gol cantado Maresca o el balón al larquero de Adriano entra, dejaba la eliminatoria prácticamente sentenciada o muy fácil para jugar el partido de vuelta mientras que finalmente el Depor sin hacer casi nada se lleva para su casa un resultado muy cómodo.

 

  Pero en fin, quienes estamos por delante en el marcador, de momento, somos nosotros.

 

 UN ABRAZO, MIS QUERIDOS FLAUTISTAS.

 

 

 

FELIZ AÑO 2009

 

 

Feliz Año 2009

 

 

Amigos sevillistas

 

 

 

      Me hace feliz ver que, poco a poco, nos estamos reuniendo todos o gran parte de los sevilllistas de verdad para hacer de este blog un colectivo de lucha por el Sevillismo y de denuncia de los enemigos del mismo. Espero que este año 2009 se os dé bien al igual que a nuestro gran equipo.

FELICES FIESTAS

 

 

Feliz Navidad

 

y

 

Felices Fiestas

 

 

a todos los sevillistas de verdad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos vemos en unas horas.

 

El flautista de Hamelín.

LA BALADA DE LAS RATAS

 

 

BALADA DE LAS RATAS

 

Me place contemplar
como después del fuego
salen a lucir
las ratas de salón
con maquillaje de aguerrido
malvivir.


Me place porque sé
que todo el verdadero amor
también las ve.
Me place porque son espuelas
para la razón.

Me place ver así
como el hocico se les hincha
de chillar,
después que queda bien
la discrepancia, la polémica,
opinar.


Me place mucho ver
cuanto se hunde la ratita
en su quehacer,
en su propio pregón
que hiede
como la traición.

No es la primera vez que ocurre
cuando ha pasado la candela,
siempre hay quien de su hueco surge
para jurar que se desvela.
Y la bondad y la confianza
de quien es bueno, esperanzado,
le da lugar y semejanza
mientras descubre los costados.


Y, en nombre de mayor pureza,
salen las ratas disfrazadas
que con paciencia y con destreza
quieren trocar el agua en baba.


¿Quién no conoce un buen ejemplo?
¿Quién no ha pasado por sus dientes?
¿Quién no ha soñado echar del templo
a la codicia sonriente?.


Me place contemplar
como una vez y otra
vuelven a salir
las ratas de salón
que en la limpieza diseñaron
el jabón.


Me place porque sé
que esto le perfecciona el músculo
a la fe.
Me place porque son
espuelas para la razón.

CUANDO LAS COSAS SALEN MAL

 

 

 "Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
(Anonimo)".

  

 

 "Cuando la luz se confunde con la oscuridad, la mente se distorsiona hasta tal punto que la lengua dice lo que el corazón no siente."

 

 

 

 

Gracias a todos los que, desde vuestros comentarios, estáis colaborando en este humilde blog y dándome ánimos para seguir adelante. Este es un blog abierto para que participéis todos los sevillistas de verdad.

 

Sentíos como en casa.

 

 

El flautista de Hamelín.

 

 

 

 

 

 

MIS QUERIDOS ANONIMOS

 

 

"Primero se escondió la ignorancia, porque el conocimiento y la cultura le superaban en número, luego se escondió la cobardía, porque tenía miedo de no estar a la altura, y luego se escondió la mentira, porque la verdad desprendía tal luz que la cegaba."

 

  

 

 ¿Qué buscáis, queridos anónimos?.

 ¿Por qué no os mostráis?

 ¿Qué significan estos ataques hacia reconocidos sevillistas de bien?

 Qué poco me gustan esta clase de gente.

 Os pego, con el permiso por adelantado del señor José Miguel Muñoz, estos 2 comentarios de un anónimo en su blog, el domino 14 de Diciembre y el miércoles 17 de Diciembre de 2008: 

 
 
 Anónimo Anónimo dijo...

Se ve que tienes mas lectores desde que el mataratas se fulminó.
Por cierto que le ha sucedido a ese blog de los sevillistas que dan la cara,por qué andan escondíos?joJojoJo.

14 de diciembre de 2008 13:54

 

Señor anónimo:

 

   Resulta curioso y no menos sospechoso que pregunte usted dónde se esconden ciertos sevillistas cuando usted escribe desde el cobarde anonimato.

 

  A juzgar por sus risotadas tipo Santa Claus, me lo imagino a usted gordote y rollizo. ¿Estoy en lo cierto?. ¿Quizás adivino quién es usted?.  

 

 
Anónimo Anónimo dijo...

Mira que se respiraba paz y armonía en este blog,una de las cuestiones por la que siempre me he pausado a leer...Pero ultimamente desde que el blog del mataratas se ha extinguido como los dinosaurios...Esto es el Coloso en llamas...Mira que os gusta la polémica colegas!!!
Respetemos y seamos respetados.Todos Somos Sevillistas,vamos a dejar de insultar a todo aquel que no piense como rabioso y Marisol.
Porque si sólo dejamos a la gente que opina como vosotros,el año que viene el Pizjuán no tiene lista de espera,tiene oferta de dos y tres por uno.
Seamos elocuentes y más pacíficos para con los demás.
Al fin y al cabo lo que nos une es Este Sevillismo que llevamos por Bandera.
Y ultimamente,es cierto,que entrar y leer los comentarios me resulta verdaderamente patéticos en su mayoría...
A/A de Josemi...Pon un poco de orden,please...y que todo tienda a la normalidad como en los inicios...Que vuelva a ser un blog de los mas deliciosamente legibles...
Y las peleas en el foro oficial,dejadlas allí...Los trapos sucios se lavan en casa.Sed adultos señor@s.

17 de diciembre de 2008 16:13

 

 

Y aquí está usted de nuevo, señor anónimo. ¿O es usted otro anónimo?. Tiene usted muy poca clase. Y me parece, que es usted igual de gordito que el primer anónimo.

  

 

SEVILLA FC 1 - VILLARREAL 0

 

 

EL JOGO BONITO  

 

  Lección táctica de Jiménez (un “cateto” de El Arahal, como lo calificaban algunos), ese “bulto” o incapacitado según los críticos, al super-entrenador del todopoderoso Villarreal, Manuel Pellegrini.

 

   Lo que el Sevilla FC hizo en la noche de ayer con el Villarreal fue todo un burreo y toda una clase de fútbol, de jugar bien y bonito, de tener multitud de ocasiones, al menos 5 ó 6 clarísimas, que no se transformaron en gol por desacierto de los jugadores sevillistas que, como todo el mundo, pueden fallar , de no dejar al equipo contrario fabricar ni una sóla ocasión de gol en la primera parte y tan sólo una tímida en la segunda que, tras rebotar en el pie de Escudé, va sin peligro a las manos de Palop, uno de los mejores porteros, si no el mejor, de nuestra liga. En eso se resumió el peligro en ataque del equipo de Pellegrini, un supuesto equipazo que vino como el Valencia, a sacar el autobús y verlas venir.

 

   El partidazo de Adriano con sus constantes galopadas hacia el área rival resume muy bien el espíritu de este Sevilla del gran Manolo Jiménez. Ese Jiménez del que algunos dicen que parece que ha encontrado su sello, su juego.

 

   Ayer, en el programucho (supuestamente de deportes) que se emite por la noche y que presenta cierto personajillo cuya distancia entre ojos es notoriamente pequeña, conectan con el señor Ortega de su sucursal en Sevilla y no se le ocurre otra cosa al tío que decir que parece que Jiménez ha encontrado por fin su sello, su forma de jugar, su estilo. Menudo caradura y menudo impresentable. Y el resto del corte para hablar del Sevilla se resumió a entrevistar a Palop y preguntarle primero por el tema del Valencia (cuando intentó ficharlo) y luego interrogándolo sobre qué le dijo a Llorente antes de abandonar el terreno de juego.

 

   En fin, no me extiendo más para que podáis dejar vuestros comentarios.

EL FLAUTISTA

 

 

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN

 

Había una vez...
...Una pequeña ciudad al norte de Alemania, llamada Hamelin.   Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco.

Pero... un día, la ciudad se vio atacada por una terrible plaga: ¡Hamelin estaba lleno de ratas!

Había tantas y tantas que se atrevían a desafiar a los perros, perseguían a los gatos, sus enemigos de toda la vida; se subían a las cunas para morder a los niños allí dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego comérselos, sin dejar una miguita. ¡Ah!, y además... Metían los hocicos en todas las comidas, husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros, roían las ropas domingueras de la gente, practicaban agujeros en los costales de harina y en los barriles de sardinas saladas,  y hasta pretendían trepas por las anchas faldas de las charlatanas mujeres reunidas en la plaza, ahogando las voces de las pobres asustadas con sus agudos y desafinados chillidos.

¡La vida en Hamelin se estaba tornando insoportable!

...Pero llegó un día en que el pueblo se hartó de esta situación. Y todos, en masa,  fueron a congregarse frente al Ayuntamiento.

¡Qué exaltados estaban todos!

No hubo manera de calmar los ánimos de los allí reunidos.

-¡Abajo el alcalde! -gritaban unos.

-¡Ese hombre es un pelele! -decían otros.

-¡Que  los del Ayuntamiento nos den una solución! -exigían los de más allá.

 Con las mujeres la cosa era peor.

-Pero, ¿qué se creen? -vociferaban-. ¡Busquen el modo de librarnos de la plaga de las ratas! ¡O  hallan el remedio de terminar con esta situación o los arrastraremos por las calles! ¡Así lo haremos, como hay Dios!

Al oír tales amenazas, el alcalde y los concejales quedaron consternados y temblando de miedo.

¿Qué hacer?

Una larga hora estuvieron sentados en el salón de la alcaldía discurriendo en la forma de lograr atacar a las ratas. Se sentían tan preocupados, que no encontraban ideas para lograr una buena solución contra la plaga.

Por fin, el alcalde se puso de pie para exclamar:

-¡Lo que yo daría por una buena ratonera!

Apenas se hubo extinguido el eco de la última palabra, cuando todos los reunidos oyeron algo inesperado. En la puerta del Concejo Municipal sonaba un ligero repiqueteo.

-¡Dios nos ampare! -gritó el alcalde, lleno de pánico-. Parece que se oye el roer de una rata. ¿Me habrán oído?

Los ediles no respondieron, pero el repiqueteo siguió oyéndose.

-¡Pase adelante el que llama! -vociferó el alcalde, con voz temblorosa y dominando su terror.

Y entonces entró en la sala el más extraño personaje que se puedan imaginar.

Llevaba una rara capa que le cubría del cuello a los pies y que estaba formada por recuadros negros, rojos y amarillos. Su portador era un hombre alto, delgado y con agudos ojos azules, pequeños como cabezas de alfiler. El pelo le caía lacio y era de un amarillo claro, en contraste con la piel del rostro que aparecía tostada, ennegrecida por las inclemencias del tiempo. Su cara era lisa, sin bigotes ni barbas; sus labios se contraían en una sonrisa que dirigía a unos y otros, como si se hallara entre grandes amigos.

Alcalde y concejales le contemplaron boquiabiertos, pasmados ante su alta figura y cautivados, a la vez, por su estrambótico atractivo.

El desconocido avanzó con gran simpatía y dijo:

-Perdonen, señores, que me haya atrevido a interrumpir su importante reunión, pero es que he venido a ayudarlos. Yo soy capaz, mediante un encanto secreto que poseo, de atraer hacia mi persona a todos los seres que viven bajo el sol. Lo mismo da si se arrastran sobre el suelo que si nadan en el agua, que si vuelan por el aire o corran sobre la tierra. Todos ellos me siguen, como ustedes no pueden imaginárselo. Principalmente, uso de mi poder mágico con los animales que más daño hacen en los pueblos, ya sean topos o sapos, víboras o lagartijas. Las gentes me conocen como el Flautista Mágico.

En tanto lo escuchaban, el alcalde y los concejales se dieron cuenta que en torno al cuello lucía una corbata roja con rayas amarillas, de la que pendía una flauta. También observaron que los dedos del extraño visitante se movían inquietos, al compás de sus palabras, como si sintieran impaciencia por alcanzar y tañer el instrumento que colgaba sobre sus raras vestiduras.

El flautista continuó hablando así: -Tengan en cuenta, sin embargo, que soy hombre pobre. Por eso cobro por mi trabajo. El año pasado libré a los habitantes de una aldea inglesa, de una monstruosa invasión de murciélagos, y a una ciudad asiática le saqué una plaga de mosquitos que los mantenía a todos enloquecidos por las picaduras. Ahora bien,  si los libro de la preocupación que los molesta, ¿me darían un millar de florines?

-¿Un millar de florines? ¡Cincuenta millares!- respondieron a una el asombrado alcalde y el concejo entero.

Poco después bajaba el flautista por la calle principal de Hamelin. Llevaba una fina sonrisa en sus labios, pues estaba seguro del gran poder que dormía en el alma de su mágico instrumento.

De pronto se paró. Tomó la flauta y se puso a soplarla, al mismo tiempo que guiñaba sus ojos de color azul verdoso. Chispeaban como cuando se espolvorea sal sobre una llama.

Arrancó tres vivísimas notas de la flauta.

Al momento se oyó un rumor. Pareció a todas las gentes de Hamelin como si lo hubiese producido todo un ejército que despertase a un tiempo. Luego el murmullo se transformó en ruido y, finalmente, éste creció hasta convertirse en algo estruendoso.

¿Y saben lo que pasaba? Pues que de todas las casas empezaron a salir ratas. Salían a torrentes. Lo mismo las ratas grandes que los ratones chiquitos; igual los roedores flacuchos que los gordinflones. Padres, madres, tías y primos ratoniles, con sus tiesas colas y sus punzantes bigotes. Familias enteras de tales bichos se lanzaron en pos del flautista, sin reparar en charcos ni hoyos.

Y el flautista seguía tocando sin cesar, mientras recorría calle tras calle. Y en pos iba todo el ejército ratonil danzando sin poder contenerse. Y así bailando, bailando llegaron las ratas al río, en donde fueron cayendo todas, ahogándose por completo.

Sólo una rata logró escapar. Era una rata muy fuerte que nadó contra la corriente y pudo llegar a la otra orilla. Corriendo sin parar fue a llevar la triste nueva de lo sucedido a su país natal, Ratilandia.

Una vez allí contó lo que había sucedido.

-Igual les hubiera sucedido a todas ustedes. En cuanto llegaron a mis oídos las primeras notas de aquella flauta no pude resistir el deseo de seguir su música. Era como si ofreciesen todas las golosinas que encandilan a una rata. Imaginaba tener al alcance todos los mejores bocados; me parecía una voz que me invitaba a comer a dos carrillos, a roer cuanto quería, a pasarme noche y día en eterno banquete, y que me incitaba dulcemente, diciéndome: "¡Anda, atrévete!" Cuando recuperé la noción de la realidad estaba en el río y a punto de ahogarme como las demás. ¡Gracias a mi fortaleza me he salvado!

Esto asustó mucho a las ratas que se apresuraron a esconderse en sus agujeros. Y, desde luego, no volvieron más a Hamelin.

¡Había que ver a las gentes de Hamelin!

Cuando comprobaron que se habían librado de la plaga que tanto les había molestado, echaron al vuelo las campanas de todas las iglesias, hasta el punto de hacer retemblar los campanarios.

El alcalde, que ya no temía que le arrastraran, parecía un jefe dando órdenes a los vecinos:

-¡Vamos! ¡Busquen palos y ramas! ¡Hurguen en los nidos de las ratas y cierren luego las entradas! ¡Llamen a carpinteros y albañiles y procuren entre todos que no quede el menor rastro de las ratas!

Así estaba hablando el alcalde, muy ufano y satisfecho. Hasta que, de pronto, al volver la cabeza, se encontró cara a cara con el flautista mágico, cuya arrogante y extraña figura se destacaba en la plaza-mercado de Hamelin.

El flautista interrumpió sus órdenes al decirle:

-Creo, señor alcalde, que ha llegado el momento de darme mis mil florines.

¡Mil florines! ¡Qué se pensaba! ¡Mil florines!

El alcalde miró hoscamente al tipo extravagante que se los pedía. Y lo mismo hicieron sus compañeros de corporación, que le habían estado rodeando mientras mandoteaba.

¿Quién pensaba en pagar a semejante vagabundo de la capa coloreada?

-¿Mil florines... ?-dijo el alcalde-. ¿Por qué?

-Por haber ahogado las ratas -respondió el flautista.

-¿Que tú has ahogado las ratas? -exclamó con fingido asombro la primera autoridad de Hamelin, haciendo un guiño a sus concejales-. Ten muy en cuenta que nosotros trabajamos siempre a la orilla del río, y allí hemos visto, con nuestros propios ojos, cómo se ahogaba aquella plaga. Y, según creo, lo que está bien muerto no vuelve a la vida. No vamos a regatearte un trago de vino para celebrar lo ocurrido y también te daremos algún dinero para rellenar tu bolsa. Pero eso de los mil florines, como te puedes figurar, lo dijimos en broma. Además, con la plaga hemos sufrido muchas pérdidas... ¡Mil florines! ¡Vamos, vamos...! Toma cincuenta.

El flautista, a medida que iba escuchando las palabras del alcalde, iba poniendo un rostro muy serio. No le gustaba que lo engañaran con palabras más o menos melosas y menos con que se cambiase el sentido de las cosas.

-¡No diga más tonterías, alcalde! -exclamó-. No me gusta discutir. Hizo un pacto conmigo, ¡cúmplalo!

-¿Yo? ¿Yo, un pacto contigo? -dijo el alcalde, fingiendo sorpresa y actuando sin ningún remordimiento pese a que había engañado y estafado al flautista.

Sus compañeros de corporación declararon también que tal cosa no era cierta.

El flautista advirtió muy serio:

-¡Cuidado! No sigan excitando mi cólera porque darán lugar a que toque mi flauta de modo muy diferente.

 Tales palabras enfurecieron al alcalde.

-¿Cómo se entiende? -bramó-. ¿Piensas que voy a tolerar tus amenazas? ¿Que voy a consentir en ser tratado peor que un cocinero? ¿Te olvidas que soy el alcalde de Hamelin? ¿Qué te has creído?

El hombre quería ocultar su falta de formalidad a fuerza de gritos, como siempre ocurre con los que obran de este modo.

Así que siguió vociferando:

-¡A mí no me insulta ningún vago como tú, aunque tenga una flauta mágica y unos ropajes como los que tú luces!

-¡Se arrepentirán!

-¿Aun sigues amenazando, pícaro vagabundo?- aulló el alcalde, mostrando el puño a su interlocutor-. ¡Haz lo que te parezca, y sopla la flauta hasta que revientes!

El flautista dio media vuelta y se marchó de la plaza.

Empezó a andar por una calle abajo y entonces se llevó a los labios la larga y bruñida caña de su instrumento, del que sacó tres notas. Tres notas tan dulces, tan melodiosas, como jamás músico alguno, ni el más hábil, había conseguido hacer sonar. Eran arrebatadoras, encandilaban al que las oía.

Se despertó un murmullo en Hamelin. Un susurro que pronto pareció un alboroto y que era producido por alegres grupos que se precipitaban hacia el flautista, atropellándose en su apresuramiento.

       Numerosos piececitos corrían batiendo el suelo, menudos zuecos repiqueteaban sobre las losas, muchas manitas palmoteaban y el bullicio iba en aumento. Y como pollos en un gran gallinero, cuando ven llegar al que les trae su ración de cebada, así salieron corriendo de casas y palacios, todos los niños, todos los muchachos y las jovencitas que los habitaban, con sus rosadas mejillas y sus rizos de oro, sus chispeantes ojitos y sus dientecitos semejantes a perlas. Iban tropezando y saltando, corriendo gozosamente tras del maravilloso músico, al que acompañaban con su vocerío y sus carcajadas.

El alcalde enmudeció de asombro y los concejales también.

Quedaron inmóviles como tarugos, sin saber qué hacer ante lo que estaban viendo. Es más, se sentían incapaces de dar un solo paso ni de lanzar el menor grito que impidiese aquella escapatoria de los niños.

No se les ocurrió otra cosa que seguir con la mirada, es decir, contemplar con muda estupidez, la gozosa multitud que se iba en pos del flautista.

Sin embargo, el alcalde salió de su pasmo y lo mismo les pasó a los concejales cuando vieron que el mágico músico se internaba por la calle Alta camino del río.

¡Precisamente por la calle donde vivían sus propios hijos e hijas!

Por fortuna, el flautista no parecía querer ahogar a los niños. En vez de ir hacia el río, se encaminó hacia el sur, dirigiendo sus pasos hacia la alta montaña, que se alzaba próxima. Tras él siguió, cada vez más presurosa, la menuda tropa.

Semejante ruta hizo que la esperanza levantara los oprimidos pechos de los padres.

-¡Nunca podrá cruzar esa intrincada cumbre! -se dijeron las personas mayores-. Además, el cansancio le hará soltar la flauta y nuestros hijos dejarán de seguirlo.

Mas he aquí que, apenas empezó el flautista a subir la falda de la montaña, las tierras se agrietaron y se abrió un ancho y maravilloso portalón. Pareció como si alguna potente y misteriosa mano hubiese excavado repentinamente una enorme gruta.

Por allí penetró el flautista, seguido de la turba de chiquillos. Y así que el último de ellos hubo entrado, la fantástica puerta desapareció en un abrir y cerrar de ojos, quedando la montaña igual que como estaba.

Sólo quedó fuera uno de los niños. Era cojo y no pudo acompañar a los otros en sus bailes y corridas.

A él acudieron el alcalde, los concejales y los vecinos, cuando se les pasó el susto ante lo ocurrido.

Y lo hallaron triste y cariacontecido.

Como le reprocharon que no se sintiera contento por haberse salvado de la suerte de sus compañeros, replicó:

-¿Contento? ¡Al contrario! Me he perdido todas las cosas bonitas con que ahora se estarán recreando. También a mí me las prometió el flautista con su música, si le seguía; pero no pude.

-¿Y qué les prometía? -preguntó su padre, curioso.

-Dijo que nos llevaría a todos a una tierra feliz, cerca de esta ciudad donde abundan los manantiales cristalinos y se multiplican los árboles frutales, donde las flores se colorean con matices más bellos, y todo es extraño y nunca visto. Allí los gorriones brillan con colores más hermosos que los de nuestros pavos reales; los perros corren más que los gamos de por aquí. Y las abejas no tienen aguijón, por lo que no hay miedo que nos hieran al arrebatarles la miel. Hasta los caballos son extraordinarios: nacen con alas de águila.

-Entonces, si tanto te cautivaba, ¿por qué no lo seguiste?

-No pude, por mi pierna enferma- se dolió el niño-. Cesó la música y me quedé inmóvil. Cuando me di cuenta que esto me pasaba, vi que los demás habían desaparecido por la colina, dejándome solo contra mi deseo.

¡Pobre ciudad de Hamelin! ¡Cara pagaba su avaricia!

El alcalde mandó gentes a todas partes con orden de ofrecer al flautista plata y oro con qué rellenar sus bolsillos, a cambio de que volviese trayendo los niños.

Cuando se convencieron de que perdían el tiempo y de que el flautista y los niños habían partido para siempre, ¡cuánto dolor experimentaron las gentes! ¡Cuántas lamentaciones y lágrimas! ¡Y todo por no cumplir con el pacto establecido!

Para que todos recordasen lo sucedido, el lugar donde vieron desaparecer a los niños lo titularon Calle del Flautista Mágico. Además, el alcalde ordenó que todo aquel que se atreviese a tocar en Hamelin una flauta o un tamboril, perdiera su ocupación para siempre. Prohibió, también, a cualquier hostería o mesón que en tal calle se instalase, profanar con fiestas o algazaras la solemnidad del sitio.

Luego fue grabada la historia en una columna y la pintaron también en el gran ventanal de la iglesia para que todo el mundo la conociese y recordasen cómo se habían perdido aquellos niños de Hamelin.

HISTORIA Y ORIGENES DE "EL FLAUTISTA DE HAMELÍN"

 

 

El flautista de Hamelín

 

El flautista de Hamelín es una fábula o leyenda, documentada por los Hermanos Grimm (cuyo nombre original es Der Rattenfänger von Hameln, que se traduciría como El Cazador de Ratas de Hamelín), que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelín (Hameln en alemán), Alemania, el 26 de junio de 1284. Además existe un famoso poema en inglés sobre este tema escrito por Robert Browning.

 

Sinopsis

Pintura de Augustin von Moersperg (1592) copia de la vidriera de la Iglesia del Mercado de Hamelín en Alemania

 

 

 

En 1284 la ciudad de Hamelín estaba infestada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al son de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.

Cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa pero los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, abandonaría el pueblo para volver poco después, el 26 de junio, en busca de venganza.

Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron los niños, ciento treinta niños y niñas, los que le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver.

Algunas versiones hablan de que dos niños se quedaron retrasados y no entraron en la cueva. Ellos serían quienes avisaron a los aldeanos de lo que había ocurrido. Uno de los niños era ciego y no podía indicar el lugar donde sus compañeros habían desaparecido. El otro era cojo y tampoco pudo ver nada porque se había quedado demasiado retrasado. Otras versiones hablan solamente del niño cojo.

Versiones más modernas se apartan de las tradicionales y cuentan que el flautista devolvió a los niños a cambio de recibir la recompensa prometida multiplicada varias veces.

 

Origen

 

El origen de la leyenda del flautista está poco claro. Aunque se acepta con bastante seguridad que la sección de los niños fue añadida como complemento a la original de la expulsión de las ratas a finales del siglo XVI. Una de las interpretaciones más plausibles menciona la expansión hacia el este (Ostsiedlung) de los habitantes de la Baja Alemania entre los siglos XII y XV. Los niños de Hamelín serían los jóvenes de la ciudad que fueron reclutados para tal empresa.

Escudo, bandera y afición.

Dejad que las ratas se acerquen a mí.....

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